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EL BAÑO
Se puede realizar desde el primer día, aunque no se haya desprendido el ombligo, será suficiente no prolongar el tiempo de inmersión. La frecuencia, por motivos de higiene, es suficiente con dos o tres veces a la semana, si lo deseamos, se puede hacer diariamente, y el momento del día se puede adaptar a los horarios paternos, o cuando al bebé le resulte más relajante.
- Ten a mano todo lo que necesites: toalla, jabón líquido…
- No llenes la bañera más de 10-15 cm. de agua, es suficiente.
- La temperatura del agua debe ser agradable, 36-38 ºC, comprueba que no quema introduciendo tu codo. La temperatura ambiente también debe ser agradable, evita corrientes de aire.
- Usa jabones líquidos, de avena, o neutros, si tiene la piel muy seca, puedes añadir al agua unas gotas de aceite hidratante.
- Sujeta al bebé firmemente con tu brazo por debajo de su axila, y su cabeza quedará apoyada en tu muñeca, se resbala fácilmente.
- Empieza a enjabonarle por la cabeza, sigue por el cuerpo, brazos y piernas, después, dale la vuelta, y sosteniéndolo por el pecho, lávale la espalda.
- Sécale con una toalla templada, puedes sujetarla con tu barbilla, y colocarla sobre tu pecho a modo de delantal. Incide bien en los pliegues, axilas y dedos de los pies y manos, hazlo siempre a toques, sin restregar y con suavidad. Puedes aplicarle crema hidratante y aprovechar para darle un masaje, les suele gustar.
- Las uñas se cortan, no demasiado, en sentido recto, y con una tijera de bordes romos o limados.
- Lávale los ojos con una gasa estéril mojada en agua hervida o suero, usando una distinta para cada ojo, y desde la parte interna del ojo hacia el exterior.
- Los oídos, sólo es necesario limpiar la parte externa con una gasa húmeda, distinta para cada oído. No uses bastoncillos.
- La nariz, se limpia igualmente con una gasa humedecida en suero.
EL OMBLIGO
Para favorecer su cicatrización y evitar infecciones, mantenlo siempre “limpio y seco”. Para limpiarlo, usa gasas mojadas en alcohol de 70º, una vez limpio, coloca alrededor una gasa seca. No uses fajas ni ombligueros.
Cuando se caiga, entre los 5 y los 15 días aproximadamente, es posible que sangre en pequeña cantidad, al igual que sangra una herida cuando se cae la costra. Si tiene mal olor, secreciones o sangra de forma abundante, debes consultar al pediatra.
CAMBIO DE PAÑALES
Cámbiale con frecuencia: tras cada toma y siempre que sea necesario, así evitarás irritaciones en la piel, es preferible agua y jabón, usa lo menos posible las toallitas desechables.
Lávale desde el área genital hacia el ano, nunca al contrario, por el riesgo de infección.
Seca muy bien la zona, sobre todo en los pliegues. Puedes poner un poco de crema o bálsamo para prevenir irritaciones, igualmente también puedes dejarle el culito al aire un rato, antes de colocarle el nuevo pañal.
No uses polvos de talco, retienen la humedad, y si se aspiran, pueden ser tóxicos.
ROPA Y ABRIGO
Su ropa debe ser cómoda y holgada, para permitirle moverse con facilidad, a se posible, será de algodón, o tejidos naturales.
No le abrigues en exceso, no necesita más ropa que la que puede necesitar un adulto. El recién nacido suele tener las manos y los pies fríos debido a la inmadurez de su sistema termorregulador.
Lava la ropa del bebé a parte de la del resto de la colada, usa jabones neutros para no irritar su piel, evita suavizantes y lejías. Conviene darle a la ropa del bebé un ligero planchado, las temperaturas elevadas eliminan bacterias, y así su ropa quedará más blandita, recuerda que no hemos usado suavizante.
- Evita prendas que suelten pelo o pelusa.
- No uses imperdibles, lazos, cordones, sobre todo si se atan al cuello.
- No son recomendables los botones muy pequeños ni en la parte delantera, existe riesgo de atragantamiento.
EL PASEO
Salir a pasear es muy importante para la salud del bebé, debes sacarle a la calle todos los días desde que reciba el alta hospitalaria, siempre que no haya problema alguno que lo impida.
Procura pasear por sitios tranquilos, con el menor ruido y humo posible, aprovecha las horas de sol en invierno, y evita las horas centrales del día y la exposición directa al sol en verano.
EL SUEÑO
El recién nacido duerme muchas horas al día, pero necesita despertar a menudo para comer. Generalmente, duermen en períodos de 2 a 3 horas, tanto de día como de noche, sólo algunos lo hacen durante períodos de tiempo más prolongado, de 4 a 5 horas, y suele ser por la noche.
En las primeras semanas, el bebé necesita alimentarse también de noche, la pausa nocturna se va alargando cuando el sistema nervioso del bebé va madurando, alrededor de los 2-3 meses.
Para dormir, acuesta al bebé de lado, sobre un colchón rígido y sin almohada, no le abrigues demasiado. Debes cambiarle de lado tras cada toma.
Si la cuna tiene barrotes, la distancia entre éstos debe ser menor de 10 cms. Para que no pueda meter la cabeza entre ellos. Evita edredones, almohadas y juguetes blandos, pues corre riesgo de asfixia si hunde su cara sobre ellos.
No uses bolsas de agua caliente ni estufas de butano, son muy peligrosas.
La habitación debe tener luz natural y una temperatura agradable, 20-22ºC. Ventila la habitación a diario.
Si tienes calefacción, usa un humidificador o pon un vaso de agua sobre el radiador para evitar la sequedad del ambiente.
Durante el día no es necesario que esté a oscuras cuando duerma, deja algo de claridad, así distinguirá el día de la noche, por la misma razón, no es preciso durante el día absoluto silencio mientras duerme, sí por la noche.
NO PERMITAS QUE SE FUME EN EL ENTORNO DEL NIÑO, es perjudicial para su salud, y aumenta el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante.
EL CHUPETE
Si decides utilizarlo, no lo hagas nunca en las primeras semanas, espera a que la lactancia materna esté bien establecida. Procura que lo use solo por la noche al acostarle y quítaselo cuando esté dormido.
Nunca lo limpies introduciéndolo en tu boca, no lo mojes con miel, azúcar o cualquier otra sustancia.