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ETAPA DE DILATACION
Este es el primer periodo del parto. Se extiende desde el inicio de las contracciones uterinas hasta que se alcanza la dilatación del cuello del útero completa, es decir, esta dilatación deberá ser la necesaria para que la cabeza del bebé pueda salir. Es la fase más larga del proceso de parto.
Se considera que esta etapa ha comenzado cuando:
- Empiezas a tener contracciones regulares que van aumentando en frecuencia, en intensidad y en duración. Es decir, cada vez son más seguidas, más dolorosas y duran más tiempo. No se quitan con el reposo. La frecuencia de estas contracciones sería de 2 o 3 contracciones en 10 minutos y la duración, de un minuto aproximadamente.
- Se dilata el cuello del útero de 2 a 3 cm. aproximadamente.
- Se termina de modificar el cuello del útero volviéndose blandito, fino y centrado.
En la etapa de dilatación hay dos fases:
- Fase de latencia: en esta fase se termina de modificar el cuello del útero y empieza a dilatar hasta los 2-3 cm. Esta es la fase de mayor duración, siendo en primerizas de 8 a 20 horas y de 5 a 14 horas en mujeres que han parido antes y, teniendo en cuenta que estos tiempos son aproximados y que cada mujer es distinta y su parto también.
- Fase activa: va desde los 2-3 cm. de dilatación hasta la dilatación completa del cuello del útero. Suele durar aproximadamente hasta 8 horas en las primerizas y hasta 5 horas en las mujeres que han tenido algún parto (estos tiempos siempre son aproximados). En esta fase, si la bolsa de las aguas no se ha roto espontáneamente, la matrona o el ginecólogo la romperán. Esto no duele, y se hará para favorecer el apoyo de la cabeza del bebé en el cuello del útero, haciendo que éste dilate más rápido y ayudando a que el bebé vaya descendiendo por el canal del parto.
Mientras se va produciendo la dilatación, el bebé ha empezado a recorrer el camino en dirección al exterior. Para hacerlo, su cabeza debe adaptarse a las dimensiones de la pelvis. Así el bebé se encaja en la pelvis, luego va bajando, gira un poco la cabeza y así va descendiendo por el canal.
Todo esto va sucediendo gracias a las contracciones regulares y potentes que caracterizan esta fase. Si las contracciones naturales no fueran suficientes, se podría administrar oxitocina para ayudar a que se tengan las contracciones adecuadas.
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Y, ¿qué es la oxitocina?
Es la hormona del parto que hace posible que el músculo del útero empiece a contraerse. Todas las mujeres producen esta hormona cuando llega el momento del parto (la segrega la hipófisis). Cuando las contracciones de la mujer no son efectivas para que se produzca la dilatación, se le ayuda administrándole esta hormona en un suero. También hay que decir que, normalmente, se pone un suero limpio a la mujer que no contiene oxitocina, simplemente es para hidratar, por lo que no debes asociar el suero siempre a la oxitocina.
Durante esta etapa se controlaran las características de las contracciones así como el latido del bebé para controlar que todo sigue su curso normal. Esto se hará con la monitorización.
En esta etapa es en la que, si lo deseas y no existen contraindicaciones, se te puede poner la analgesia epidural. Aún así, el momento idóneo lo valorará el profesional que te atienda, dependiendo de la evolución de tu proceso de parto.
Y, ¿qué es la analgesia epidural?
La analgesia epidural, actualmente, es la única que ofrece una adecuada analgesia en todas las fases del parto, incluso permite realizar una cesárea si fuera necesario, siendo hoy en día la técnica menos problemática, por regla general para la madre y el niño.
El dolor en el parto es muy variable, evolucionando conforme lo hace el proceso del parto. En la fase inicial del parto (periodo de dilatación), posiblemente notarás más el dolor en la zona media del abdomen y en la zona lumbar. A medida que progresa esta fase, el dolor se intensifica y se extiende a la zona por debajo del ombligo y a la zona baja de la espalda. Cuando el cuello uterino alcanza la dilatación completa se inicia la segunda etapa del parto (periodo expulsivo), donde el dolor se incrementa en la zona perineal (vagina y músculos del suelo pélvico). Esto es porque la cabeza del bebé está presionando mucho en esa zona.
La analgesia epidural consiste en la inyección en el espacio epidural de anestésico local. El espacio epidural está situado alrededor de la membrana más externa que rodea a la médula espinal y al encéfalo. En este espacio epidural existe grasa, vasos sanguíneos y los nervios que se dirigen y salen de la médula espinal. Entre otras funciones, estos nervios transmiten las sensaciones dolorosas hacia el cerebro. El anestésico administrado en el espacio epidural baña a estos nervios lo suficiente como para impedir la transmisión del estímulo doloroso. Por ello, se consigue la analgesia.
La concentración baja del anestésico permite una analgesia adecuada con una limitación leve del movimiento. Sin embargo, la pérdida parcial de la sensibilidad hace recomendable que las mujeres no se levanten ni anden, ya que existe un riesgo más elevado de caídas accidentales. En caso de ser necesario una cesárea, la administración del anestésico más concentrado permitiría una anestesia quirúrgica. En todo momento la mujer estaría despierta aunque, hay veces, que esta anestesia no es suficiente y se tendría que poner anestesia general, con la cual, sí que se dormiría a la mujer.
Para la administración del anestésico se realiza una punción en la columna vertebral, a nivel lumbar, donde se coloca un catéter (tubito fino de plástico) en el espacio epidural. Este catéter permite administrar el anestésico de forma continuada durante todo el proceso de parto. El catéter se retira habitualmente tras el parto.
Como toda técnica médica tiene sus riesgos y hay que observar una serie de precauciones para su realización:
- Tienes que ser previamente informada y consentir (por escrito) la realización de la analgesia epidural. Debes permanecer monitorizada. Gracias a esta monitorización se consigue controlar la dinámica uterina (contracciones) y la frecuencia cardiaca fetal (latido del bebé).
- No está indicada si:
- Eres alérgica a los fármacos que se van a utilizar (básicamente anestésicos locales).
- Si tienes problemas en la zona de punción (infecciones locales, tatuajes,...).
- Si tienes problemas de coagulación o estás en tratamiento con anticoagulantes.
- Si tienes fiebre, ya que puede ser indicativo de una infección general.
- Si tienes una hemorragia severa, shock o eclampsia (hipertensión con convulsiones).
- Si tu parto está ya muy avanzado o aparece alguna complicación que exija su finalización rápida.
Complicaciones:
Son escasas (1-5% de epidurales) y, habitualmente fácilmente solucionables.
- Mareo por hipotensión: es la más frecuente y se corrige cambiando la postura de la mujer, administrando líquidos y, a veces, con medicación.
- Cefaleas: pueden ser intensas y no aparecen estando acostada. Se corrigen en 2 o 3 días.
- Dificultad para orinar espontáneamente, hasta que la vejiga recupere su tono muscular normal.
- Temblores, nauseas, vómitos y picores.
Las complicaciones graves, incluso fatales, son excepcionales, e incluyen reacciones alérgicas, hematomas epidurales, infecciones o abscesos epidurales, convulsiones por administración del anestésico local intravenoso,etc.
Ocasionalmente, puede ocurrir que la analgesia epidural sea insuficiente, que haya zonas con dolor junto a zonas con buena analgesia, o puede que un lado duela y el otro no. Estas situaciones son debidas habitualmente a una colocación inadecuada del catéter, o bien que se haya movido, o que existan bandas fibrosas en el espacio epidural que dividan este espacio y dificulten la llegada del anestésico a todos los nervios. La recolocación del catéter suele solucionar este problema.
La analgesia epidural está relacionada con tiempos de expulsivo más largos y con una mayor frecuencia de forceps o ventosas para terminar el parto.
La analgesia epidural es, actual y generalmente, la técnica más segura para madre e hijo, y la más eficaz. Su uso está generalizado debido a su relativa inocuidad, rapidez de acción y eficacia.
Ventajas:
- Es la única que ofrece una buena analgesia en todas las fases del parto.
- Al hacer que desaparezca el dolor y la ansiedad de la madre, ésta vive su parto con más naturalidad.
- Permite a la mujer estar consciente, en todo momento, de lo que pasa en su parto.
- MUY IMPORTANTE …..Pídale información al anestesista y después, decida usted, si quiere o no ponérsela.
